El Monasterio Y Basílica De Santa Clara O El Claustro Colorido En El Corazón De Nápoles (Italia)

 

Caminando por las animadas calles de Nápoles, no te puedes imaginar que exista este complejo religioso monumental del siglo XIV con una iglesia enorme, un claustro de azulejos de mayólica y un bonito museo con sus ruinas romanas.

En la Via Santa Chiara, 49/c, 80134 Napoli, Italia, se encuentra esta basílica y convento construido entre 1310 y 1340.

Con su robusto campanario (ahora en obras), Santa Chiara se alza majestuosa en la entrada a Spaccanapoli, frente a la iglesia del Gesú Nuovo y el obelisco de la Inmaculada.

Cerca de la muralla de la ciudad de Nápoles y sobre un complejo de baños romanos se construyó este convento que cuenta con la mayor iglesia gótica de la ciudad.

Esta joya fue levantada por orden de Roberto de Anjou y su esposa Sancia de Mallorca. Su función original era el monasterio franciscano y el convento de clarisas, después.

El monasterio tiene cuatro claustros, excavaciones arqueológicas, museo con frescos de Giotto, el sepulcro del rey Roberto I de Nápoles, los sepulcros de Francisco II (el rey Borbón de Nápoles) y su esposa María Sofía de Baviera, así como los de la reina María Cristina de Saboya y el héroe nacional Salvo D'Acquisto.

Era un carabiniero que salvó la vida de 22 rehenes civiles a costa de su vida durante la ocupación nazi de la ciudad.

Tras ser dañada severamente en 1943 durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, fue reconstruida en estilo gótico según el original.

Entre 1739 y 1742, el claustro interior fue renovado por el arquoitecto Domenico Antonio Vaccaro y los pilares y muros fueron maravillosamente decorados con azulejos de cerámica de mayólica pintados a mano.

Los artesanos Donato y Giuseppe Massa fueron los artífices de estas preciosas y coloridas pinturas de la vida cotidiana.

El jardín italiano está dividido por avenidas con 64 pilares decorados con escenas de la naturaleza, la mitología y la vida rural cotidiana.

Tiene una deliciosa pérgola con vides, limoneros, bancos y pilares octogonales revestidos con estas piezas coloridas en amarillo, azul y verde llamadas "riggiole".

No eran sólo detalles decorativos, cada pieza cuenta una historia. Estos azulejos eran una forma de ahuyentar el mal, alejando a los malos espíritus con sus colores vivos e imágenes alegres e idílicas.

María Amalia de Sajonia, esposa de Carlos de Borbón fue la propulsora de este claustro y así pretendía aliviar la melancolía y desaliento que podía afectar a las jóvenes monjas clarisas obligadas a encerrarse en un gris convento de clausura.

Es muy estimulante pasearte por sus pasillos con pinturas al fresco, entrar en el precioso claustro y observar con detenimiento los azulejos tan bellamente pintados.

También hay un museo lleno de objetos curiosos y singulares, relicarios, esculturas...

Incluso puedes contemplar los antiguos baños o termas romanas:

La estancia de la biblioteca también es interesante:

Hay un belén napolitano gigante casi al salir que no te puedes perder.

Y su tienda de objetos de decoración y regalos que cuenta con cosméticos y ungüentos realizados por monasterios italianos.

Una visita imprescindible la observación de esas imágenes que parecen sacadas de un sueño: 

Pulcinella bailando, aguadora con el cántaro, pescadores, mujeres bailando, músicos, barcos, gatos, flores...


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