Forma parte de la cultura de una ciudad o localidad su gastronomía. En Nápoles reinan dos platos salados por encima de los demás: la pizza y el ragú.
La pizza se ha exportado a todo el mundo y no hay ciudad que no cuente con un establecimiento que las despache, con mayor o menor acierto.
El ragú, sin embargo, aunque se cocina en muchos países del Mediterráneo, es en Nápoles donde se prepara de manera sublime.
En la Vía Giovanni Paladino, 51, 81100 Nápoles, se ubica esta casa con un espacio de pocas mesas en la que despachan platos de ragú famosos en toda la ciudad.
El ragú napolitano es realmente una salsa elaborada con trozos grandes de carne de buey (morcillo) o salchicha cocinados a fuego lento durante 6-8 horas en una base de tomate concentrado con cebollas y zanahoria.
Se dice que hay que cocinarlo como un pippiare (hervor imperceptible o susurro) que hace que la carne se vaya deshaciendo y el tomate espese y oscurezca.
Se sirve con pasta (como ziti, pacheri o rigatoni) y se acompaña con queso parmesano o pecorino.
Nos recomendó este lugar nuestra guía Lucía y no nos defraudó.
Precisamente pedimos ragú con diferentes tipos de pasta, una corta y seca y otra un poco más larga y fresca y con ricotta.
Los scialatielli freschi con ricotta (13,50 €) y los ziti ragú (9,50 €) fueron los elegidos.
Estaban los dos riquísimos. Acompañamos con un vino tinto de la tierra y nos supo a gloria.
De precio estaba estupendo, no nos pareció nada caro.
Pastas diferentes en los puestos de la calle.
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