Es un gusto descubrir sitios nuevos por casualidad y que te den ganas de regresar aunque te pille lejos.
Fuimos a desayunar a este local grande en la C/Mayor 65, 28971 Griñón, Madrid, para luego acudir a un cercano balneario.
El espacio está formado por el despacho de pan y pastelería y una zona con barra grande y mesas y sillas para desayunar o comer sin prisa.
Está decorado con muy buen gusto en tonos ocre y beige, muy relajante y minimalista.
Todo lo hacen allí mismo. Quisimos el grupo entero, sentadas en la mesa comunal, desayunar los huevos Benedict.
Los sirven en pan de mollete casero con una salsa holandesa deliciosa y con rúcola. Los tienen con bacon o con salmón.
El café está muy bueno también. Para finalizar con algo dulce compartimos unas crêpes con nutella y nata montada.
Un sitio precioso e inesperado en un pueblo cercano a Madrid.
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