Es que no puedo remediarlo, es pasar delante de una heladería y se me van los ojos al interior.
Entonces entro, observo el mostrador, miro todos los sabores y elijo alguno inédito o si no tomo pistacho (mi favorito de siempre).
En la C/Arenal, 3, a pie de calle en un local muy barroco lleno de angelotes, suelo en damero de mármol, espejos a doquier, dorados excesivos y frescos en las paredes se ubica este nuevo local.
Lleva tan solo un mes abierto y al preguntar a la amable vendedora el origen de los helados nos remitió a Argentina.
Tienen cornetes con granillo de frutos secos y con chocolate.
Precisamente, al ser argentinos nos recomendaron el helado de dulce de leche con caramelo salado.
Esa fue mi elección: un cono de dos bolas de pistacho y dulce de leche que consumí en el local.
Luis probó la paleta de fruta de la pasión. Tienen muchos sabores.
Estaba muy cremoso y quizás excesivamente dulce, pero no me importa en absoluto.
Una nueva heladería en una calle plagada de ellas tanto como de turistas.
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