Muchas veces os he comentado lo feliz que me hace descubrir sitios por casualidad al pasar por delante.
Eso nos pasó a mi amiga Mariví y a mi (junto con la guía del viaje a Asturias) al caminar por el centro de Arriondas -en la Avda de Europa, 9, 33540 Arriondas, Asturias- y ver un cartel donde anunciaban croquetas de compango.
Faltaban unos pocos minutos para la hora de apertura del restaurante a las 13:00 h, así que, nos fuimos a dar un paseo y regresamos después.
El local es moderno, informal y acogedor, con fotografías del famoso descenso del Sella y con detalles típicos asturianos.
Nos acodamos en la barra y pedimos una ración de croquetas de Compango (todos los sacramentos de la fabada asturiana: chorizo, morcilla, morro de cerdo...) que es a lo que íbamos.
Nos las frieron al instante. La ración era grande, creo que venía una docena, así que, probamos un par y el resto nos las pusieron para llevar.
Estaban deliciosas. La bechamel muy cremosa y con mucho sabor con tropezones no excesivamente grandes.
Vimos también que había Caldo de Pita, que es la gallina de corral autóctona asturiana, y también cayó una tacita.
Tenía huevo duro y picatostes y levantaba a un muerto...
Tanto el dueño del restaurante como la cocinera, su madre, eran encantadores y nos atendieron de maravilla.
No pudimos acompañarlo con sidra pues era temprano y teníamos que trabajar, pero habrá que ir en otra ocasión y probar otras delicias que tenía en su carta.
¡Por lo visto en verano hay cola para probar sus especialidades!
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