Venta Pinillos O Los Míticos Huevos Fritos Con Lomo Y Chorizo En Segovia

 

Mi padre fue el que nos dio a conocer de niños este maravilloso lugar en el pueblo de Pinillos de Polendos a unos 19 Km de Segovia capital.

Nos encantaba ir a hacer merienda/cena a esta célebre venta segoviana situada cerca de Cantimpalos, cuna del famoso chorizo.

Se aparca bien enfrente, al lado de un frontón y en una zona con techado para que dé la sombra.

Es un edificio pequeño, centenario, usado inicialmente como lugar de reposo de los arrieros que paraban aquí en dirección a Cantalejo, Sepúlveda o Turégano. Aquí se hacía el cambio de tiro de los caballos.

Tiene dos comedores de techo bajo y decorados como yo los recuerdo de niña, con sus mesas de tapa de mármol y sillas de madera castellana, las paredes verdes, sin manteles y con esa sencillez y austeridad segoviana que tan bien les sienta.

Mercedes García y Juan Luis Eugercios son los propietarios de este negocio familiar que lleva en pie desde hace 150 años.

Los tíos de la señora Matilde (abuela de Mercedes) son los que comenzaron el negocio. Sin embargo, Matilde (mi madre la conoció) fue la que ideó este "plato combinado segoviano" que no tiene rival.

Son dos huevos fritos con puntilla (y recogidos como diría mi madre) acompañados de un trozo de lomo de cerdo y  un chorizo de Cantimpalos.

Cada semana fríen más de 700 huevos de una granja de Escalona del Prado. El lomo de cerdo (25-30 a la semana) es de Cantimpalos pero ellos se encargan del adobo artesano y casero.

El chorizo, también de la zona, lo sirven cocido en lugar de frito. 

No pidas más porque no hay. En invierno, si acaso, sopas de ajo o castellanas y en verano gazpacho y ensalada.

El pan de pueblo tipo libreta (como decía mi padre) es imprescindible para mojar la yema.

De postre una tarta de queso casera deliciosa, con base de galleta tostada y un flan casero con su caramelo.

El café, por supuesto, con sabor a puchero.

El precio por persona es unos 17 € para todo lo que comimos, lo cual es una maravilla de la economía.

Siempre que voy recuerdo a mis padres y al verano de mi niñez y adolescencia.

Estas son unas fotos de hace algunos años, pero como podéis comprobar: todo sigue igual (afortunadamente).


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