Cuando hay comidas familiares que juntan a varias generaciones es mejor recurrir a clásicos de la cocina española.
Por eso, la cocina asturiana contenta a todo el mundo. Es capaz de aunar tradición, modernidad, sabor y recuerdos.
Nos dirigimos al restaurante de la C/ Bronce, 4, Arganzuela, 28045 Madrid a una hora temprana pues tenían celebraciones de Comunión.
Tienen una barra con pichos para tapear:
Nos pusieron unos quesucos diminutos, que eran bombones de queso, para ir untando el pan con ellos mientras llegaba la comanda.
Empezamos por unos pimientos asados con ventresca de atún:
y las croquetas de jamón, cremosas y ricas.
Y no podíamos perdernos la tortilla de merluza de pincho y puerros, vaga (poco hecha) y deliciosa:
Unos chorizos a la sidra se le antojaron a los chicos.
Y rematamos la parte salada con un cachopo de ternera rosada con papada ibérica Joselito y queso semicurado:
Te lo sirven con crema de queso azul y patatas fritas caseras y ya fileteado.
El arroz con leche de postre era imprescindible, con su azúcar requemado como estilan en Asturias. Quizás sea el mejor que he probado en Madrid.
Los frixuelos rellenos de crema y toque de naranja también cayeron:
Los cafés y los chupitos remataron la estupenda comida en buena compañía.
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