Fuimos al restaurante de Luciano Monosilio, al ladito de Campo dei Fiori, en Piaza del Teatro di Pompeo 18, 00186 Roma, para degustar su Carbonara de Autor.
El chef fue galardonado con la estrella Michelin en 2012, cuando Luciano contaba con 27 años. Su plato más emblemático es este plato pobre que comían los "carboneros" y de ahí su nombre.
Sólo lleva huevos, guanciale y una mezcla de parmesano y pecorino.
Él dice que la clave está en el condimento del guanciale, la mezcla de quesos y la pasteurización del huevo al baño María.
Realmente es como una crema deliciosamente salada y con una textura única.
Creo que no he probado una carbonara igual. Mis hijos ya nos lo habían anticipado pues para ellos esta no era la primera visita.
Nosotros comimos en el interior del restaurante, sencillo, con mesas y sillas informales y sin mantel.
Tiene la cocina vista y allí vi cocinando a Luciano. Le pedí si podía hacerle una foto.
También tiene una planta baja con un Pastificio Lab:
y los baños, con una estética muy urbana y moderna.
La carta de vinos da voz a las bodegas más representativas y tiene varias secciones como "El Lacio según Luciano" y "Mujeres en el vino" que son productoras seleccionadas con una interesante visión femenina.
El vino que tomamos era de esta sección. Foradori de Los Dolomitas.
Comenzamos con el Battuto di Manzo piemontese (22 €) que es un Tartar de buey orgánico con tuétano y azafrán. Delicioso.
Por supuesto probamos la Signature Carbonara by Luciano Monosilio (20 €).
Resultado de la cata: espectacular.
También pidieron los Rigatoni del Nostro Pastificio Cacio e Pepe (18 €), más sencillo con únicamente pimienta y queso pecorino.
Y los Mezze Maniche del nostro pastificio all´Amatriciana (19 €).
De postre pedimos su Tiramisú especial con crocante di ciocolato fondente ripieno al café: servido en un vaso en cuya base están los bizcochos savoiardi, al romper el chocolate explota el café que empapa a los bizcochos y encima está la crema de mascarpone.
No pude resistir la tentación de pedir el Arroz con leche (Risolatte bruciatto) y cítricos. Rico, pero muy escaso y un poco duro el grano.
Me suele ocurrir en muchos restaurantes estrellados o mencionados en la Guía Michelin; los postres flojean respecto a los principales.
De cualquier manera, una experiencia formidable de celebración de cumpleaños.
Pasamos unas horas estupendas y nos acompañó también Simone Potoco, tan romano como la carbonara.
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