Iván Cerdeño lleva en los genes el gusanillo de la cocina, ya que desde niño observaba y ayudaba a su madre Consuelo en el restaurante familiar del pueblo de Mocejón (Toledo) en sus gachas, gazpachos, ensaladillas...
El restaurante, del grupo El Bohío (si, Pepe Rodriguez también anda por ahí de socio), abierto en 2014, se ubica en la urbanización Montesión, en las afueras de la ciudad de Toledo.
Entrada al restaurante |
Es muy interesante la oferta de cuatro menús, pues al tener que ir ex profeso a Toledo, hace que se te facilite el asunto.
Nosotros fuimos un día de diario y pudimos optar por el menú de Mercado, a 29 euros, pues éramos seis personas.
Comenzamos con un aperitivo de bienvenida: Torta suflada de sardinas y algas y pepino encurtido con arenque y salicornia.
Pudimos probar su personal cerveza artesana:
Las croquetas de jamón ibérico líquidas eran para llorar de placer:
Y la brandada de bacalao en espuma con piñones es de las comidas más delicadas que he probado en mi vida:
A continuación se podía optar entre dos primeros y dos segundos. Nos repartimos. La porrusalda con huevo a baja temperatura y carpaccio de champiñón:
O el parmentier de boletus y trufa:
Y el ajoarriero con esferas de uvas y patatas sufladas:
El salmón marinado con encurtidos y cítricos:
O la opción de carne que era Pluma ibérica con yuca y polvo de ceniza:
Todos los platos eran excelsos: en la textura, cocción y presentación.
En los postres nos sorprendieron con RECUERDOS DE TOLEDO, un bizcocho de especias con helado de queso manchego y espuma de azafrán:
Las mignardises con el café final:
Y una magnífica velada de amistad y deleite para los sentidos en la que disfrutamos como niños de una comida con una estrella * Michelín
Absolutamente recomendable!!! Gracias al gran Iván Cerdeño y su equipo.
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