En mis caminatas matutinas por la ciudad, me dejo llevar y si paso por un sitio y me llama la atención, entonces entro y desayuno.
Es verdad que los sitios con decoración clónica con flores, neones, sofás forrados, color rosa y formato cursi me espantan, pero quise dar una oportunidad a este café en la C/Hermosilla, 91, Salamanca, 28001 Madrid.
Al ser muy temprano y sábado de junio no había mucha gente y pude elegir dónde sentarme.
El color rosa domina el espacio:
El ambiente es más propio para subir fotos a Instagram o TikTok:
La carta era formato brunch pero creo que está más pensada para niñas y adolescentes.
Me sorprendió la oferta de matcha colorful y elegí uno de color azul con espirulina de tamaño mediano (3,95 €).
Estaba rico, dulce y sabía poco a matcha. Creo que sólo batieron los polvos azules del alga espirulina de color azul con leche batida y decoraron muy mona la taza.
Los huevos Benedict me gustan mucho, pero creo que en muchos sitios no los saben preparar. Los pedí con aguacate (11,95 €) y me esperaba algo mejor.
El aspecto no era malo. No entiendo la salsa holandesa pintando el plato. Estaban los huevos fríos y con la yema casi cuajada. Me parece que los tienen preparados y listos para emplatar.
La salsa holandesa es una salsa de mantequilla y huevo que se sirve caliente. Aquí estaba fría.
Me decepcionó mucho pues no eran unos benedictinos al uso. El aguacate untado en la tostada gorda, unas pocas patatas fritas en dados y una ensalada muy pobre también.
Los empleados eran muy amables, pero no creo que regrese a este lugar. Tiene muy buena puntuación en Google, pero creo que es más para familias con niños o para cumpleaños que para mi.
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