Es un placer acercarse a un lugar que tiene memoria de tantas y tantas personas que se han sentado allí a comer y han disfrutado de este plato tan contundente y más madrileño que ninguno.
Esta taberna o venta abierta en 1895 en la C/ de la Ruda, 5, 28005 Madrid, al ladito de El Rastro, despachaba vinos y licores a sus parroquianos.
Tras casarse el dueño, Julián Díaz, con una cocinera excepcional que hacía un cocido supremo, decidió incorporar este plato como menú para ofrecer a sus clientes.
El nombre procede de una cancioncilla que cantaba un mendigo con guitarra a la puerta de la taberna en la que decía "Malacatín, tin, tin, tin..." y que hizo que los clientes conocieran el local por esta canción.
Nosotros conseguimos reservar tras muchos intentos frustrados. Por fin, un viernes en el segundo turno (a las 15:30) lo logramos.
El local es pequeño, por eso para grupos grandes es complicado e imagino que los fines de semana aún más. Está decorado con azulejos, motivos taurinos, posters, jarras de cerámica...
Empezamos con un vermut de grifo que acompañamos de pepinillos y cebollitas que ponen junto a las guindillas que sirven para refrescar tras la sopa.
Te preguntan si quieres bola o relleno, pues no a todo el mundo le gusta.
Llegó el primer vuelco en forma de sopera llena de un humeante caldo denso y más anaranjado que en otros lugares (indica una cocción con chorizo, bravo) con fideos más bien gruesos. Está sublime. No en vano ha recibido el premio a la MEJOR Sopa de Cocido 2022.
Nos acabamos la sopera entre los cuatro y mezclamos con la bola.
Luego trajeron el segundo vuelco de garbanzos con patata cocida y con el repollo y el tocino. No entiendo porqué ponen el tocino en este vuelco y en forma de cuatro trocitos. Lo prefiero con las carnes para darle más unte a la "ropa vieja".
Estaban buenos los garbanzos, enteros y suaves, aunque el repollo me gusta rehogado. Nos lo sirvieron sólo cocido, para mi un fallo.
La salsa de tomate estaba muy rica, aunque también le eché en falta un sabor a comino.
Las carnes vinieron después en forma de tercer vuelco (así lo pedimos). Te ponen el pollo entero o casi, con el morcillo, los pies de cerdo, los chorizos de León y morcilla de Asturias.
El puntazo de Malacatín que marca la diferencia, además de su sopa, es el codillo de jamón cocido que te sirven y desmenuzan. Es soberbio.
Todo el cocido lo acompañamos de un vino crianza Muga de La Rioja (25 €) que supone un comensal más en la mesa pero que acompañó muy bien.
Terminamos con una deliciosa y casera Leche Frita al PX:
Y también mis chicos pidieron Mousse de chocolate al 70% y sorbete de limón (6 € cada postre):
El café de puchero remata una comida deliciosa.
El servicio atento y pendiente de nuestra mesa. Al ser el segundo turno imagino que comimos con más relajo.
El precio del cocido por persona es de 23 €, bastante asumible. Como siempre, lo que encarece el precio final son las bebidas y los postres.
Muy recomendable si quieres comer en una taberna centenaria.

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