El nombre no engaña sobre la especialidad de esta casa vallisoletana situada muy cerca de la Plaza Mayor (C/Jesús, 1, 47001).
Desde 1074 llevan los hermanos Martínez despachando este molusco proteico bien acompañado de salsa alioli casera.
Unos familiares probaron en Cambrils este cefalópodo y que era muy apreciado en las barras de los bares. Por eso se decidieron a traer al interior de Castilla unas cuantas cajas congeladas semanales para ver la aceptación.
El éxito fue tal que, con los años, han abierto otro local y sirven más de 100 toneladas anuales de este plato.
En la actualidad una gran barra central en forma de U con mesas altas redondas y terraza exterior bajo toldo permite que se acerque la clientela a comer su especialidad y otras y que haya mucha rotación.
Nosotros nos sentamos fuera.
Pedimos unos vinos Carramimbre y probamos la deliciosa sepia y unas patatas bravas.
Te sirven pan en una cesta con el que se puede rebañar el plato de la sepia y dejarlo bien limpio.
Un clásico imprescindible en el tapeo vallisoletano.
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