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domingo, 18 de diciembre de 2016

Poncelet Cheese Bar O El Delirio Quesero



Desde hace un tiempo están en auge los restaurantes temáticos en torno a un ingrediente. Creo que Poncelet Cheese Bar fue de los primeros en abanderar esta tendencia y en abrir el primer "bar de quesos" de España.

Ya les avalaba el éxito de su magnífica tienda de quesos en la C/ Argensola, 27, Madrid. El restaurante está ubicado en la C/José Abascal, 61, casi esquina con Castellana.



Ya habíamos ido una noche a cenar, casi recién abierto, y nos gustó mucho. Entonces sólo cenamos una tabla de quesos y una ensalada, pero nos quedamos con ganas de más.




Hoy nos fuimos a la hora de comer, previa reserva con El Tenedor, para así poder disfrutar más de su carta.



La decoración, en la que predomina la madera, gira en torno al mundo del queso, con cántaros de leche grandes, ralladores de queso y su fabuloso jardín vertical.


Cuesta decidir qué comer, aunque nos ayudó mucho Imanol, un canario con mucho desparpajo que estuvo pendiente de nosotros al igual que otro camarero cuyo nombre desconozco (que nos hizo la foto superior) y que nos regulaba la raclette en todo momento.

De entrantes pedimos Esferas fluídas de queso Majorero con licuado de espinaca fresca y laminado de carrillera ibérica, un nombre muy largo para una sola palabra: espectacular.



Te aconsejan introducir una esfera en la boca junto a un trozo de carrillera y dejar que explote su interior... sin palabras.






Pese a que sus croquetas con queso tenían muy buena pinta, optamos por su Tartita crocante de mousse de los Ibores con espárragos trigueros y presa ibérica. Mirad qué preciosidad de plato!!



Como principal pedimos Raclette de queso suizo fumé para compartir y, Álvaro, que es un pequeño gourmet al que le encanta el rabo de toro, pidió un Rabo de vacuno guisado, deshuesado con vino tinto y queso Altejo:



Raclette con su queso comenzando a fundir, acompañada de verduritas, patatas, encurtidos y champiñones:


Nos dejamos un sitito para el postre y, como sólo queríamos uno para compartir, nos decantamos por su Cheesecake con frambuesa. Los postres cuentan con el asesoramiento del gran Ricardo Vélez, de Moulin Chocolat. 



Aquí está su gran cava de quesos, con más de 150 quesos de 11 países distintos:



¿El precio? Claro, mantener una cava semejante no es barato, así que el precio tampoco es económico. Sale a unos 40 euros por comensal, aunque nosotros al hacer reserva por El Tenedor pudimos beneficiarnos de un 30% en carta (bebidas no incluidas).




En cualquier caso un magnífica opción para los amantes del queso!!


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