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lunes, 26 de diciembre de 2016

Astral Cafetería O La Cocina Honesta de Carabanchel



El Sur también existe. Lo decía Joan Manuel Serrat y lo suscribo en todos los sentidos.

En un artículo de Condé Nast Traveler (pincha aquí) mencionaban sitios imprescindibles de Carabanchel y como yo trabajo allí y no lo conocía decidí hacer una reserva (en la única mesa grande para 6-7 personas que tienen en la cafetería) para picotear algo con un grupo de compis.

Javier Sanz y su hermano José regentan este bar-cafetería situado en el Camino Viejo de Leganés, 82, 28019 Madrid.

Estos dos segovianos bordan el cochinillo asado y otros platos de corte más moderno. Lo fundamental de este local es la calidad de los productos que sirven. Todo ello cocinado de forma sencilla y con ingredientes de primera. No hay lujos ni mantel de hilo, tan solo manteles de papel, pero honestidad a punta pala.

Comenzamos con un buen jamón ibérico acompañado de un pan de masa madre que no se podía dejar de comer y con una ensalada de buen tomate con ajo negro y aliñada sólo con AOVE (Aceite de Oliva Virgen Extra)


Javier nos sirvió un vino de su tierra, de Valtiendas, Ardalejos, que nos decantó y aireó para saborearlo mejor.



Mientras venían el resto de los entrantes nos sirvió un queso Grana Padanno con D.O.P muy sabroso.



Las croquetas de la casa son un imperdible: de verduras y de sopa de mariscos  eran las de ese día, pero van cambiando para aprovechar las sobras (como debe ser). También nos puso de Grana Padanno y de parmesano



Mirad cómo entran por los ojos!! Estaban poderosas.



El pulpo a la gallega con cachelos estaba muy correcto:


Pero era una preparación para su plato estrella: los Huevos fritos con patatas y perlas de trufa negra. Fritos separando clara y yema para que no se pase la yema de punto y quede líquida y con aceite de trufa blanca por encima. Las perlas de trufa de Soria, de Espora Gourmet.


Rompiendo los huevos para que la yema impregne todo
























Creo que las imágenes hablan por sí mismas...

El cochinillo era segoviano, con Denominación de Origen, por supuesto, y se derretía en la boca. Pura mantequilla.


Casi no podíamos más, pero como tenían Ponche segoviano tuvimos que dejar un huequito para el postre.

Resultado: todo magnífico!! Al disponer de solo una mesa tuvimos la dedicación de Javier para nosotros solos durante toda la comida y no escatimó comentarios, explicaciones de los platos y recomendaciones. 

Mira que teniendo sangre segoviana (ya sabéis algunos que tanto mi madre Concha como mi padre Antonio - que en paz descanse- son de La Granja de San ildefonso) nunca había maridado el cochinillo con cava. Gracias a Javier lo acompañamos del espumoso y, todo hay que decirlo, estaba muy rico.

El precio de tan insigne comida: 36 euros, que no me parece caro para todo lo que comimos y para la calidad de los platos. Y el servicio, como ya os he comentado, de lujo.

La compañía, lo mejor, pese a las dos ausencias insustituibles de Emi y Victoria gallega, a las que echamos mucho de menos. Tendremos que volver con ellas otro día.


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